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Cada función del portal del evento contada por el dolor que resuelve: qué pasaba antes, qué cambió y cómo se enciende.

La fila de las 9 de la mañana es la primera impresión de tu evento. Lanzamos la acreditación con QR: cualquier teléfono es un lector, sin imprimir nada.

Proyectar una trivia normalmente pide que todos entren a otra web y tipeen un código. Lanzamos En Vivo: la sala ya está adentro del evento.

Nadie se identifica antes de decidir. Lanzamos la página de registro con email, bloques de contenido y una tarjeta para pegar en tu propia web.

El link se pierde en el chat y en la puerta no hay señal. Lanzamos el pase en Google Wallet: la misma credencial, en el teléfono y sin conexión.

El sponsor paga por un logo en un pullup y se va con una foto. Lanzamos el banner de patrocinadores en el portal: rota, pondera por nivel y deja rastro.

Preguntan siempre los mismos tres. Lanzamos las preguntas en vivo por charla: se escriben desde la butaca, se votan, y el orador ve las que importan.

El PDF de la agenda queda viejo antes de imprimirse. Lanzamos la agenda viva del portal, con salas, filtros y un aviso en el teléfono 15 minutos antes.

Las rondas de negocios se organizan en Excel y se caen por WhatsApp. Lanzamos las reuniones 1:1: publicás cuándo podés, te reservan, y hay mesa.

El formulario post-evento casi no se contesta. Lanzamos el feedback en el teléfono: una estrella al terminar cada charla y un NPS de cierre en 30 segundos.

En un evento de 600 personas hay cinco que te cambian el año y no sabés quiénes son. Lanzamos el matchmaking con IA: te dice a quién conocer, y por qué.

El expositor del pasillo del fondo no ve a nadie. Lanzamos el juego de stands: se escanean QR, se suman puntos y hay sorteo diario ponderado.

Tres semanas después nadie sabe quién era el de la tarjeta arrugada. Lanzamos Mi Tarjeta y Mi Red: se escanean el QR y quedan conectados al instante.