
Encuestas de eventos en el teléfono: NPS y estrellas por charla
El formulario post-evento casi no se contesta. Lanzamos el feedback en el teléfono: una estrella al terminar cada charla y un NPS de cierre en 30 segundos.
El lunes después del evento, alguien del equipo manda el mail. Asunto: "Contanos cómo te fue". Adentro, un link a un formulario de doce preguntas que arranca pidiendo el nombre y la empresa.
Lo contesta un puñado de personas. Casi todas son las que la pasaron muy bien o muy mal — los extremos, que son justo la muestra menos representativa que existe. Y llega tarde: para cuando alguien lee las respuestas, el evento es un recuerdo y las conclusiones ya no se pueden aplicar a nada.
El dolor: se pregunta tarde, se pregunta mucho y se pregunta en el canal equivocado
Para el organizador, el feedback es la materia prima del año siguiente y llega en un formato inutilizable. Un promedio general ("estuvo bueno") no dice qué charla funcionó, qué sala era chica ni qué orador conviene repetir. Y sin ese detalle, la programación del próximo evento se decide igual que siempre: por intuición y por quién insistió más.
Peor: cuando hay que renovar sponsors o justificar el presupuesto ante una dirección, no hay un número. "La gente salió contenta" no es un indicador.
Para el asistente, el problema es de fricción y de momento. Le preguntan tres días después, cuando ya no se acuerda de cuál charla era cuál. Le piden abrir un link, entrar a un formulario y escribir párrafos. Y le preguntan cuando ya no le importa — el evento terminó, se fue, no tiene nada que ganar.
El feedback no se pierde por desinterés. Se pierde porque se pide en el peor momento posible, por el peor canal posible.
Qué lanzamos: preguntar donde la gente ya está
Movimos las dos preguntas al único lugar donde el asistente ya está mirando: la pantalla del teléfono, en el momento. Sin formularios largos, sin apps que descargar.
La estrella, cinco minutos después de la charla
Cuando una charla termina, unos cinco minutos más tarde —el tiempo justo para que la gente salga de la sala— a quienes se anotaron les llega un aviso: una línea en la campanita del portal del evento y una notificación en el teléfono. Si la notificación no se llega a ver, el mismo aviso sale por mail.
⭐ ¿Cómo estuvo "Panel: el futuro del riego"? Puntuala con un toque.
El aviso abre la pantalla de opinión del evento: la charla arriba y cinco estrellas debajo. Se toca una y listo, queda guardada.
Dos toques en total, sobre una charla que la persona acaba de ver. Ahí está toda la diferencia: se pregunta cuando el recuerdo está fresco y el costo de responder es prácticamente cero.
Si el organizador lo activa, debajo de la estrella aparece un campo opcional para contar por qué. Se puede dejar vacío, que es el tipo de salida que hace que la gente se anime a empezar.
El NPS de cierre, en 30 segundos
Al terminar la jornada llega, por el mismo camino, el aviso de la encuesta corta del evento entero. Promete sólo lo que cuesta:
📋 ¿Cómo estuvo Expo Riego 2026? Contanos en dos toques.
Lleva a la misma pantalla, con tres preguntas: qué tan probable es que recomiendes el evento a un colega, del 0 al 10; la satisfacción general, del 1 al 5; y un comentario libre, opcional. Las dos primeras se contestan tocando un número.
Un detalle de diseño que importa: la ventana se abre al final del último día y queda abierta todo el día siguiente. El que contesta a la noche y el que contesta al mediodía siguiente entran los dos. Nadie queda afuera por no mirar el teléfono en la hora exacta.

Lo que el organizador ve
En el panel aparece la pestaña Feedback con dos bloques.
La encuesta de cierre muestra el NPS, la satisfacción promedio y la cantidad de respuestas, con la barra de promotores, pasivos y detractores. Es el número que sirve para el informe: comparable entre ediciones, entendido por cualquier dirección, y calculado con la definición estándar.
Las valoraciones por charla muestran el promedio de estrellas de cada sesión, ordenadas de mejor a peor. Ese ranking es la herramienta de programación más útil que le podés dar a un organizador: en una pantalla ves qué charla hay que repetir, qué orador hay que volver a invitar y qué formato no funcionó — con evidencia, no con impresiones.
Todo se exporta a CSV.
Anónimo de verdad
Los resultados son agregados y anónimos, y los comentarios se muestran sin identificar a quién los escribió.
No es un detalle legal: es lo que hace que el dato sirva. Si el asistente sospecha que su comentario tiene su nombre pegado, escribe lo que queda bien. La honestidad del feedback depende de que el anonimato sea real y de que se note que lo es.
Hay una consecuencia de esto que conviene conocer: si el organizador tiene apagada la recolección de comentarios, no se juntan comentarios — ni siquiera los históricos aparecen después. La perilla no filtra la vista: filtra la recolección.
Los cuidados de mandar esto al teléfono de alguien
Preguntar en el teléfono es potente justamente porque es intrusivo, y eso obliga a ser cuidadoso:
- Se pregunta una sola vez por charla. La consulta se estampa como enviada apenas sale, así que un reintento del sistema no vuelve a molestar a nadie.
- Quien apagó los avisos no los recibe. El interruptor Avisos automáticos del perfil corta la notificación y el mail, y cada mail trae además su enlace de baja.
- No se pregunta por bloques que no son charlas. El café, el almuerzo y la acreditación no piden calificación aunque estén en la agenda.
- Nada es obligatorio. Se puede tocar sólo la estrella, dejar el comentario vacío o no abrir el aviso: no hay ninguna conversación que cerrar.
La advertencia que te vas a agradecer
Esta es la parte que más nos importa que se entienda, y la aprendimos de la peor manera:
Estas dos funciones hay que encenderlas ANTES de que empiece la jornada.
No son retroactivas. Lo que no se preguntó ese día no se recupera después. Si el evento terminó y recién ahí te acordás del feedback, la respuesta del sistema es que ya no hay nada que hacer: las charlas terminaron, la ventana pasó y esos datos no existen.
Es la clase de error que se comete una sola vez, y por eso el panel te lo avisa: si las dos están apagadas, te lo dice en la cara con el recordatorio de que lo que no se preguntó no vuelve.
Por qué cambia el evento
Para el organizador, el feedback pasa de anécdota a instrumento. Tenés un NPS comparable año contra año y un ranking de charlas que dirige la programación siguiente. Dejás de discutir en base a impresiones.
Para el asistente, opinar deja de ser un favor que se pide por mail. Son dos toques en el momento en que efectivamente tiene una opinión, y —sobre todo— es la sensación de que alguien le está preguntando cuando todavía importa.
Y hay un efecto que no esperábamos: preguntar en el momento también es parte de la experiencia. Un evento que te pregunta qué te pareció la charla que acabás de ver se siente atento. Uno que te manda un formulario el lunes, se siente burocrático.
Cómo se activa
Son dos interruptores en los ajustes del evento: Preguntar por cada charla y Encuesta final del evento. Y un tercero, opcional, para pedir el comentario después de la estrella.
Nuestro consejo: prendé los dos el día antes, junto con el resto del checklist. Cuestan dos clics y son la única fuente de verdad que vas a tener sobre qué funcionó.
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