Hackatones con Cuyo Connect: lo que construimos para que los equipos se armen, entreguen y ganen
Con Cuyo Connect acompañamos dos hackatones en Mendoza. Así funcionan el tablón de equipos, la entrega de proyectos y el jurado desde el teléfono.
Por qué una hackatón
Cuyo Connect es una comunidad de software de Cuyo que organiza encuentros, charlas y hackatones para que la gente que construye tecnología en la región se conozca y trabaje junta. En 2026 nos sumamos como aliados tecnológicos y acompañamos dos hackatones en Mendoza: una en agosto, con sede en el Polo TIC, y otra en octubre.
Una hackatón es el evento más exigente que existe para una plataforma como la nuestra, por una razón simple: el networking no es un extra, es la competencia. Quien no encuentra equipo en la primera hora, no participa. Quien entrega tarde, queda afuera. Y si el jurado no ve todos los proyectos, gana el que tuvo la mesa más cerca de la puerta.
Por eso no alcanzaba con la agenda y el directorio. Construimos tres piezas nuevas, una por cada etapa de la hackatón.
Etapa 1: armar el equipo
La primera hora de una hackatón suele ser un caos: gente con una idea buscando quién programe, programadores buscando una idea, diseñadores que nadie sabe que están en la sala.
El tablón de equipos ordena eso. Quien tiene un proyecto lo publica con los roles que le faltan: backend, diseño, datos, negocio. Los demás se suman tomando un rol libre. Cada equipo tiene un cupo real, de dos a seis personas, y el sistema no deja pasarse.
Tocar a un integrante abre su ficha y un mensaje privado. A quien propuso el proyecto le llega un aviso apenas alguien se suma. Y la organización ve algo que antes era invisible: la lista de los que todavía no tienen equipo, para acercarlos a uno antes de que se vayan. En la pantalla del salón se proyecta el tablón con los títulos y los lugares libres, sin nombres.
Etapa 2: entregar el proyecto
Cuando se acaba el tiempo, cada equipo escribe una sola entrega: qué problema resuelve, el link al repositorio, el link a la demo y con qué lo construyeron. La puede editar cualquier integrante, desde el teléfono.
Hay dos decisiones de diseño que importan:
- Guardar un borrador no exige nada; entregar sí. Para que la entrega cuente hace falta el resumen y al menos un link. Así nadie pierde trabajo por apurarse, y el jurado no recibe proyectos vacíos.
- La fecha de cierre la pone el organizador, y se respeta. Pasada la hora, las entregas se cierran solas. Nadie tiene que estar en la puerta del salón diciendo "ya no se aceptan cambios".
La organización puede plantear desafíos —por ejemplo, uno por sponsor— y cada equipo indica en cuál compite. La organización ve todas las entregas en un solo lugar, le asigna a cada equipo su mesa para la presentación y exporta todo en una planilla.
Etapa 3: el jurado, desde el teléfono
El jurado es la parte donde una hackatón se gana o se pierde, y casi siempre se resuelve con papel y una planilla compartida a último momento.
En Circli, la organización carga a cada jurado por nombre y le manda un enlace. No hace falta que se cree una cuenta: el enlace es su credencial, y se puede revocar sin borrar los puntajes que ya dio. El jurado abre el enlace en el teléfono, ve los equipos ordenados por mesa, recorre la sala y puntúa con los criterios que definió la organización. Si vuelve a puntuar a un equipo, corrige su nota en lugar de sumarla dos veces.
Mientras tanto, la organización ve el ranking en vivo y, sobre todo, qué mesas no visitó todavía ningún jurado. Es la falla que decide muchas hackatones y que nadie nota hasta la premiación.
El podio, sin trampas matemáticas
Para el podio usamos el método de ranking que usan las hackatones de Major League Hacking: cada jurado elige sus tres favoritos, que reciben tres, dos y un punto, y esos puntos se suman. Los empates se resuelven por el promedio de los puntajes, no por la suma.
La diferencia parece técnica, pero cambia quién gana. Sumar los puntajes crudos premia al equipo que más jurados vieron, no al mejor; el ranking por favoritos acota esa ventaja, pero no la elimina. Por eso la cobertura importa tanto como los criterios: la organización ve en vivo qué mesas no visitó ningún jurado, y mientras la cobertura sea despareja el podio todavía no se puede defender. La regla es que cada equipo reciba la misma cantidad de evaluaciones; lo ideal, que todos los jurados vean a todos los equipos. La pantalla de resultados no muestra el podio mientras quede algún equipo sin evaluar, para que nadie celebre antes de tiempo, pero ese bloqueo no sabe si la cobertura fue pareja: eso lo cuida la organización mirando cuántas visitas tuvo cada mesa.
Lo que nos guió al diseñarlo
- En una hackatón, armar equipo es la primera competencia. El tablón por roles invita a buscar lo que le falta al equipo en lugar de a quien uno ya conoce.
- Un jurado sin cuenta es un jurado que participa. Pedirle a un jurado invitado que se registre es la forma más rápida de que puntúe en papel. Un enlace en el teléfono no pide nada.
- Lo que no se ve, no se corrige. Saber qué mesas falta visitar vale más que el ranking mismo.
Por qué nos importa
Circli nació en Mendoza y creemos que el ecosistema tecnológico de la región crece cuando la gente que construye se encuentra. Acompañar a Cuyo Connect y a las comunidades de software es nuestra forma de devolver algo de lo que recibimos, y también la mejor manera de poner a prueba el producto con usuarios exigentes.
Si organizás una hackatón, un bootcamp o un evento de comunidad, conocé Circli Events o mirá cómo funcionan las comunidades de Circli.